
México es sin lugar a dudas uno de los destinos más bellos a visitar en el planeta no solo por sus paisajes naturales si no por la historia viva que hay a lo ancho y largo de su territorio. Este año ha sido declarado por el presidente Felipe Calderón como el “Año del Turismo”. Con base en un acuerdo firmado entre representantes del sector público y privado se planea un crecimiento de este sector para posicionar al país azteca como la quinta potencia turística en el mundo para el 2018.
¿Meta descabellada? Sin lugar a dudas no lo es, sin embargo, se requiere mucho trabajo e inversión lograr competir por estar entre Francia, Estados Unidos, España, China e Italia. La iniciativa privada fija uno de los principales obstáculos a vencer: la violencia. El sector turístico está siendo gravemente afectado por la condición de inseguridad y violencia en todo el país. En la última reunión de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de México a la cual tuve la oportunidad de asistir, se planteó este problema para encontrar la manera de confrontarlo.
Se escucharon voces del estado de Coahuila, justificando que últimamente los turistas del estado son militares, policías especializadas y sicarios; los extranjeros pertenecen a la CIA y la DEA, por lo que el turismo esta mantenido de un cliente diferente. Por otro lado los representantes de hoteleros en Cozumel, hablaban del problema de extorsión que viven día a día a cambio de protección o inmunidad en los conflictos. Esto es parte de la realidad mexicana.
Lo más valioso de la junta se obtuvo después de estas declaraciones, los hoteleros de todo el país están comprometidos a no dejarse vencer por esta situación adversa y empezar a limpiar el nombre de México en el extranjero, combatir la fama nociva que se ha hecho de México debido a la guerra del narcotráfico.
Las zonas inseguras del país son conocidas para quien vive en él, pero los extranjeros hablan de violencia en México, no en un estado o región en particular. Las alertas de viaje a México emitidas por los gobiernos estatales de Estados Unidos hacen pensar que toda la zona norte del país está en manos de narcotraficantes, cuando los conflictos ocurren en ciertas zonas.
El gran reto de México en materia turística no es por infraestructura o falta de recursos, si no por el combate al narcotráfico, la imagen de ir a visitar un estado fallido no es grato para nadie por muy bello que sea el lugar. El gobierno debe definir no solo un plan de inversión en el sector, si no estrategias que permitan ver en el exterior una fotografía más amplia del país. Siendo la guerra contra el narcotráfico la bandera que hondea Calderón desde el inicio del sexenio, es de esperarse que los turistas alrededor del mundo piensen en México como un país en guerra permanente. Esta debería ser la principal reflexión en el año del turismo.
Carlos Villanueva López
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